Según una nota publicada en La Tercera, el Comité de Ética del Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago acogió un reclamo presentado por la firma china Joyvio en contra del árbitro Ramón Cifuentes, por no revelar vínculos previos y una estrecha relación con el empresario Isidoro Quiroga, que compromete la imparcialidad del proceso en curso.
Esta decisión profundiza aún más las sombras sobre la conducta de Quiroga en una disputa que ya ha estado marcada por acusaciones de opacidad e irregularidades.
La controversia se desarrolla en el contexto de la millonaria venta de Australis Seafoods (valorada en más de US$900 millones), operación que Joyvio alegó fue inflada artificialmente por Quiroga mediante información incompleta y sobreproducción. Un tribunal arbitral ya condenó al empresario chileno a pagar cerca de US$300 millones por esas prácticas, y su defensa ha impulsado una ofensiva judicial para revertir ese fallo, generando críticas por la forma agresiva y dilatoria de sus acciones en tribunales.
Lo que agrava aún más el episodio actual es que Cifuentes fue propuesto por la defensa de Quiroga para integrar la terna arbitral, y terminó siendo el único árbitro en disentir en el laudo. Ese mismo árbitro ahora enfrenta un reproche por ocultar relaciones con Quiroga — incluso participó en un matrimonio familiar — lo que alimenta aún más las sospechas de una red de influencias que ha permitido a Quiroga intentar torcer el curso del proceso a su favor.
En el reclamo ético acogido, el Comité subraya que Cifuentes incumplió el “deber de revelación” exigido por el código de ética arbitral. Aunque la resolución no declara de manera explícita un conflicto de interés, la propia existencia de estos vínculos cuestionables en el entorno de Quiroga arroja una mancha adicional sobre su estrategia de defensa y su reputación empresarial.
La defensa de Joyvio es encabezada por los abogados Alberto Eguiguren, Gabriel Zaliasnik y Jorge Bofill. Este último señaló a Pulso que “es indudable que alguien en la posición de Ramón Cifuentes Ovalle, frente a su amigo Isidoro Quiroga Moreno, no puede pretender ser imparcial. En tal sentido, su voto disidente en la sentencia arbitral pierde toda legitimidad, pues está teñida de la sospecha que esa falta de imparcialidad genera, por lo que podríamos estar frente a un caso de prevaricación”.
Y añadió que “el actuar de Cifuentes también tiñe el recurso de nulidad y su fundamentación, construida sobre esa decisión ilegítima de Ramón Cifuentes”.
Bofill también recalcó que “Cifuentes al ser designado árbitro, a comienzos de 2023, no reveló dos circunstancias esenciales, estando obligado a hacerlo, como lo ha establecido el Comité de Ética. La primera es que él fue tanto abogado como socio de negocios con Quiroga. La segunda, es que es amigo personal de Quiroga, al punto que fue invitado y asistió al matrimonio del hijo de Quiroga, en diciembre de 2022. O sea, pocos días o un par de semanas antes de haber sido designado árbitro por el mismo Quiroga y sus abogados. Los árbitros del CAM Santiago tienen que firmar una declaración cuando aceptan el cargo, en la cual deben asegurar que son imparciales y manifestar o expresar cualquier relación con alguna de las partes que puede ser relevante para que alguna de ellas objete su nombramiento. Pues bien, él no lo hizo”.
Este nuevo revés ético se suma a una serie de acusaciones más amplias contra Quiroga, donde incluso se le ha formalizado por supuestamente ocultar información relevante en la venta de Australis — hechos que hoy constituyen el corazón de uno de los mayores conflictos empresariales y legales relacionados con fusiones y adquisiciones en Chile.
Fuente: La Tercera





