La industria de las cerezas chilena enfrenta una de sus temporadas más complejas en años. Y es que la fuerte concentración de envíos a China —principal destino de la fruta— terminó generando una sobreoferta que ha desplomado los precios.
Así lo reconoció el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, en un video difundido a fines de febrero a través de su cuenta de Instagram, en el que señaló: “Hemos tenido una temporada de cerezas súper difícil. Chile exportó 114 millones de cajas de cerezas, y 98 millones de cajas de cerezas se fueron a China. Hay una sobreoferta de cerezas en China, por lo tanto, los precios han bajado en forma muy considerable”.
En la pieza audiovisual también se ve al líder de la SNA explicar que, frente a este escenario, parte de la industria ya está avanzando en una reconversión de huertos. Esto implica arrancar aquellas variedades que no resisten bien los largos viajes, que presentan problemas de sabor o que, en general, no logran satisfacer las preferencias del consumidor en los mercados de destino.
La reconversión de huertos que baraja la industria chilena de cerezas
El escenario descrito por Walker coincide con el balance que ha realizado Frutas de Chile. De acuerdo a Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas del gremio, “si bien los resultados formales los daremos a conocer en las próximas semanas, desde el Comité de Cerezas de Frutas de Chile estimamos que a la fecha se han exportado 113,8 millones de cajas, muy cerca de la estimación inicial”.
“China se mantiene como el principal destino de la cereza chilena, con 98,9 millones de cajas, aunque su participación ha disminuido desde 92% a 87%, lo que refleja avances en la estrategia de diversificación de mercados”, añade.
A juicio de Soler, “fue una temporada desafiante por distintos factores. Las condiciones climáticas adelantaron la cosecha cerca de 10 días, concentrando una mayor oferta en las primeras semanas de los envíos. A esto se sumó un Año Nuevo Chino más tardío, lo que extendió el período de comercialización de la fruta, y una economía china más deprimida”.
En ese sentido, la representante de Frutas de Chile acota que “la industria se encuentra en una etapa de madurez que requiere ajustes propios de un sector que ha ido creciendo con mucha rapidez. En este escenario, la articulación entre productores, exportadores y mercados será clave para sostener su competitividad a largo plazo, de manera de seguir posicionando a la fruticultura chilena como motor de la economía del país, donde las cerezas juegan un importante rol”.
Respecto de un ajuste de huertos para garantizar la rentabilidad del negocio, Soler señala que actualmente existen cerca de 80.000 hectáreas plantadas de cerezo en Chile. “Si bien el ritmo de nuevas plantaciones se ha moderado en los últimos años, no proyectamos una contracción significativa de superficie en el corto plazo”, indica.
Y acota que “en todo caso, es difícil anticipar lo que ocurrirá en las próximas temporadas, considerando los factores climáticos propios de cada año y el hecho de que las decisiones de plantación o reconversión corresponden a cada productor, en función de distintas variables productivas y comerciales”.
Por su parte, Víctor Catán, presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), sostiene que “lo que tiene que hacer cada productor, como lo hace en cualquier especie, es revisar cuáles son los potenciales de su huerto. Para aquellas variedades que son poco atractivas, que tienen malos resultados, zonas que probablemente también arrojan malos resultados, ese agricultor va a tener que tomar la decisión de cambiarla o buscar otra estrategia, o buscar otros mercados, si es que los tiene”.
“Me atrevería a decir que es lo que ya empezaron a hacer una parte importante de los agricultores, a revisar el estado de su huerto, a revisar las variedades, si son atractivas, las fechas, y ya se están haciendo ese análisis. Por lo tanto, yo creo que va a venir un ajuste, no va a ser un ajuste de un día para otro, probablemente va a requerir un par de años, pero se va a empezar a dar”, concluye Catán.
Fuente The Clinic






