Hace algunos años, el matcha era una bebida prácticamente desconocida en Chile y asociada a viajeros o consumidores de nicho. Sin embargo, poco a poco este té verde en polvo originario de Japón comenzó a ganar espacio en cafeterías, restaurantes y hogares, impulsado por la demanda de consumidores que buscan alternativas al café y siguen tendencias de bienestar.
José Manuel Ricalde, CEO de Adagio Teas y gerente general de Tea Group, asegura a The Clinic que “en los últimos cinco años el crecimiento ha sido bastante evidente”.
Tras ello, menciona que en los inicios de Adagio —empresa que vende distintos tipos de infusiones y jarrones especiales— el matcha era un producto muy de nicho, conocido principalmente por personas que habían viajado o que seguían tendencias internacionales de alimentación saludable. Pero precisa que “con el tiempo eso ha ido cambiando. Hoy vemos que su consumo ha aumentado considerablemente en nuestras tiendas y también que está cada vez más presente en cafeterías, restaurantes y en el consumo doméstico”.
“En nuestra experiencia, la demanda ha crecido de manera sostenida, especialmente desde la pandemia en adelante, cuando muchas personas comenzaron a interesarse más por productos asociados al bienestar, la energía natural y una alimentación más consciente. A nivel global esto también se refleja en el mercado: el matcha superó los US$5 mil millones en ventas en 2025 y se proyecta que continúe creciendo durante la próxima década”, añade.
En esa línea, el CEO de Adagio sostiene que el matcha “está pasando de ser un producto que generaba cierta curiosidad a convertirse en una tendencia más visible. Hay varios factores detrás de eso. Por un lado, el interés por bebidas funcionales y alternativas al café. El matcha entrega energía, pero de una forma más estable que el café, lo que muchos consumidores valoran”.
Por otro lado, dice que también “ha influido mucho la cultura de las cafeterías de especialidad y las redes sociales, donde el matcha se ha vuelto muy popular, especialmente en formatos como el matcha latte o en preparaciones gastronómicas”.
El auge del matcha en Chile
—En términos de mercado, ¿la venta de matcha se ha transformado en un negocio rentable en Chile? ¿Qué tipo de público es el que más lo consume?
—El mercado todavía es pequeño si lo comparamos con otras bebidas, pero está creciendo rápidamente y sí puede ser rentable cuando se trabaja con productos de buena calidad y educación del consumidor. El público suele ser principalmente adultos entre 20 y 40 años, muy ligado a estilos de vida saludables, la cultura del café de especialidad y personas interesadas en bienestar o alimentación consciente.
También vemos mucho interés en consumidores que buscan alternativas más naturales de energía para el día a día.
—En los últimos años también ha crecido el consumo de mate en el país. ¿Creen que el matcha podría llegar a equipararse a ese fenómeno o todavía se trata de nichos distintos?
—Creo que son fenómenos distintos. El mate tiene una historia cultural muy fuerte en Sudamérica y está asociado a hábitos sociales muy arraigados. El matcha, en cambio, viene desde una tradición japonesa y hoy está más ligado a la cultura del café de especialidad, la gastronomía y el bienestar. Probablemente ambos seguirán creciendo, pero desde lugares culturales diferentes.

—¿Considera que está comenzando a masificarse el consumo de matcha en Chile?
—Diría que está en una etapa intermedia. Sigue siendo un producto relativamente de nicho si lo comparamos con el café o el té tradicional, pero claramente está saliendo de ese espacio.
Hoy ya es bastante común encontrar matcha latte en cafeterías o productos con matcha en pastelería, algo que hace cinco o seis años era muy raro en Chile.
—¿Cómo influye el precio del matcha, que suele ser más alto que otros tipos de té, en su expansión en Chile?
—El precio sí es un factor, porque producir matcha de calidad es un proceso bastante complejo y artesanal. Las hojas se cultivan a la sombra durante semanas y luego se muelen en molinos de piedra, lo que limita mucho la producción.
Pero también es parte de su posicionamiento como producto premium. Muchos consumidores lo ven como una experiencia distinta, más que como una bebida cotidiana.
—¿Cree que el matcha llegó para quedarse en la cultura de consumo local o lo ven más como una tendencia pasajera?
—Todo indica que llegó para quedarse. No creo que vaya a reemplazar a otras bebidas tradicionales, pero sí que se va a consolidar como una categoría propia, algo parecido a lo que ocurrió con el café de especialidad hace algunos años.
Fuente The Clinic






