- Sistemas como el Driver Safety System (DSS) permiten identificar señales de somnolencia o distracción y activar alertas oportunas; su implementación, eso sí, exige acuerdos y reglas claras para el uso de datos.
La seguridad ha sido históricamente uno de los pilares de la minería. De hecho, según datos de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), el sector registra una tasa de accidentabilidad de 0,9 accidentes por cada 100 trabajadores, muy por debajo del promedio nacional (2,6).
Pero el estándar no elimina los riesgos. A medida que las faenas se vuelven más extensas, tecnificadas y exigentes, la fatiga y la somnolencia siguen figurando entre los factores más críticos -y complejos- de gestionar. En ese escenario, la innovación aparece como un aliado para detectar señales a tiempo y evitar accidentes.
A nivel país, los accidentes laborales siguen siendo una realidad persistente: la SUSESO reporta cerca de 200 mil casos anuales y 76 muertes registradas en 2024. En términos transversales, entre el 65% y el 70% de las fatalidades se vincula a eventos de tránsito, un dato especialmente relevante para industrias que dependen de la operación de equipos móviles.
En ese mapa, la minería mantiene la menor tasa de accidentabilidad, por debajo de sectores como electricidad, gas y agua, servicios, comercio, construcción y transportes.
Aun así, en faena el riesgo por fatiga adquiere otra dimensión. Operadores de camiones de extracción (CAEX) -capaces de transportar hasta 550 toneladas por carga- enfrentan turnos prolongados, trayectos repetitivos y alta exigencia operacional. En ese contexto, la somnolencia deja de ser un problema individual para convertirse en un riesgo sistémico: basta una pérdida de atención de segundos para gatillar incidentes de alto impacto, con consecuencias humanas y operacionales.
“Los accidentes rara vez ocurren por sorpresa. En muchos casos, las señales aparecen segundos o minutos antes del incidente”, advirtió Felipe Bunster, gerente general de Mutual de Seguridad, en una columna en La Tercera.
Tecnología en cabina: alertas en tiempo real
La experiencia de otros sectores ofrece referencias útiles. En la aviación, por ejemplo, los sistemas de registro y monitoreo han sido clave para elevar estándares de seguridad sin detener la operación.
En minería, distintas faenas han incorporado soluciones para monitorear condiciones de riesgo desde la cabina. En equipos como los CAEX, cámaras, sensores y algoritmos analizan variables como movimiento ocular, postura y patrones de conducción (entre otras señales) para identificar distracción o fatiga.
Cuando el sistema detecta señales de riesgo, activa alertas en cabina para interrumpir la conducta insegura y facilitar una reacción antes del incidente.
Análisis de la Mutual de Seguridad sostienen que, bien implementadas, estas herramientas contribuyen a disminuir los incidentes asociados a somnolencia y distracción, al reforzar la detección temprana y la gestión preventiva en terreno.
Desde el punto de vista técnico, además del monitoreo en línea, estos sistemas permiten construir modelos predictivos a partir de datos históricos. “El sistema detecta un comportamiento riesgoso, lo pasa por un motor de reglas y lanza una alerta”, explicó el académico de la UAI Ricardo Seguel en un reciente reportaje en La Tercera.
Con todo, los especialistas advierten que la tecnología no reemplaza un enfoque de gestión completo. “La fatiga debe mirarse de manera integral”, planteó en el mismo artículo Angélica Zelaya, Gerenta de Cliente y Transporte de la Mutual de Seguridad, subrayando que turnos, descansos, condiciones contractuales y diseño operacional pesan tanto como el monitoreo en cabina.
En minería, esto implica revisar no solo la operación en cabina, sino toda la cadena de trabajo: desde la planificación de turnos hasta la gestión del descanso y la cultura organizacional.
Prevención con límites: el debate por cámaras y datos
La incorporación de estas tecnologías, sin embargo, no ha estado exenta de controversias. Un caso reciente es el de Minera Sierra Gorda, donde el uso de sistemas de monitoreo en cabina derivó en una denuncia ante la Dirección del Trabajo, según consignó Diario Financiero. El Sindicato N°2 de la empresa cuestionó la instalación de cámaras en camiones CAEX, sosteniendo que implicaría “una observación constante e invasiva”.
Desde la compañía, en tanto, han defendido el uso del sistema conocido como DSS (Driver Safety System) como una herramienta de prevención: su propósito —afirman— es detectar somnolencia, uso de celular u otras conductas de riesgo en tiempo real para activar alertas oportunas.
El episodio refleja un debate que empieza a instalarse en la industria: cómo fortalecer la seguridad y la detección temprana sin tensionar derechos laborales, privacidad y criterios de proporcionalidad en la vigilancia.
“La inteligencia artificial debe estar al servicio de la prevención, no del control”, enfatizó en su columna Felipe Bunster, de la Mutual de Seguridad.
Esa discusión se vuelve más sensible cuando entra en juego la inteligencia artificial: su uso en faena puede implicar tratamiento de datos sensibles -incluida información biométrica-, lo que eleva el estándar de resguardo y gobernanza. “El reconocimiento de rostros tiene un componente de privacidad que está alimentando la discusión global”, advirtió Seguel.
En este contexto, el desafío para la minería no es solo tecnológico, sino también regulatorio y cultural. Expertos coinciden en que la implementación de estos sistemas debe cumplir ciertas condiciones:
- Transparencia sobre qué se capta, cómo se almacena y por cuánto tiempo
- Información clara y acuerdos con trabajadores y sus representantes
- Finalidad preventiva explícita y reglas de acceso a la información
- Proporcionalidad y minimización en la recolección de datos
Entre la oportunidad y la discusión pendiente
Más allá de las tensiones, el monitoreo de fatiga se perfila como una capa adicional de seguridad en una industria que acelera su transformación tecnológica.
En un contexto marcado por automatización, electromovilidad y operación remota, estos sistemas apuntan a anticipar riesgos en cabina antes de que se conviertan en accidentes. El desafío -plantean especialistas- es implementar esa capacidad de detección temprana con reglas claras, resguardo de datos y una cultura preventiva que genere confianza en trabajadores y organizaciones.






