Adriana Noreña, vicepresidenta de Google para Hispanoamérica: “La inteligencia artificial no es tu competidor, mi competidor es aquel profesional que la va a saber usar mejor que yo”

Adriana Noreña lleva “dos décadas y seis meses”, como dice ella, trabajando en Google: la colombiana entró a la empresa en 2006, y en 2011 se convirtió en su Vicepresidenta para Hispanoamérica. Las cosas han cambiado de manera inimaginable en tecnología desde su aterrizaje.

Cuando se le pregunta qué es lo que más la ha impresionado o entusiasmado en estos veinte años como testigo y protagonista de la conquista mundial de internet en nuestras vidas, contesta: “Cada cosa en su tiempo. La revolución de la Internet fue algo muy lindo, empezó en el 2000, yo entré a Google en el 2005-2006 y eso fue algo transformador. Pues yo te diría, nada como lo que estamos viendo con la inteligencia artificial. Si la sabemos usar y la sabemos aplicar, nuestra calidad de vida va a ser muchísimo mejor”.

Vive en Sao Paulo y estuvo esta semana en Chile para celebrar los 15 años de Google en nuestro país; la gigante tecnológica anunció, dentro de los festejos, 15 mil nuevas becas para sus cursos online, justamente con un acento en aprender a dominar la IA. Mientras el Papa saca encíclicas al respecto, se debate el futuro de la educación y el trabajo debido a esta oleada tecnológica que avanzas a pasos agigantados, Noreña se sentó a conversar con The Clinic sobre el tema, y sobre por qué nuestro país es un adelantado en adopción de internet y sus novedades.

Google en Chile

—¿Cómo han visto desde Goolge la evolución de nuestro país en tecnología? Porque Chile es un país bastante conectado en comparación al resto de la región.

—Chile ha sido un país que ha estado conectado antes que el promedio. Yo diría que Chile y Brasil están siempre a la cabeza en la región, Chile aún más. Y el chileno también ha sido un adoptador temprano de tecnologías. Entonces eso es un hecho.

Pero lo que hemos notado, es que después de que hubo la onda de la adopción de Internet básica y luego los móviles, con la inteligencia artificial Chile se ha destacado en la adopción. El usuario chileno, 4 de cada 10 usuarios conectados, que para mí es todo chileno, está usando ya la inteligencia artificial para su trabajo o su vida personal.

Y también hay un positivismo muy fuerte con relación a la inteligencia artificial, que es que el chileno, el argentino y el mexicano se destacan también en un estudio que se hizo al final del año pasado de Ipsos, con positivismo y mayor adopción de la inteligencia artificial, muy por encima del promedio global.

Ustedes en Google también han estado invirtiendo dinero en capacitación, en infraestructura. ¿Dónde están los esfuerzos de ahora hacia el futuro? ¿Qué falta para seguir avanzando en el crecimiento tecnológico de Chile y la adopción también de nuevas tecnologías?

—A ver, mucho de lo que ya se ha hecho nos está capacitando para ese futuro. Yo creo que a diferencia de otros países de América Latina, Chile tiene varias cosas de infraestructura que se enmarcan dentro de este marco conceptual que nosotros llamamos en inglés el full stack approach o el enfoque integrado que habla nuestro CEO, que significa que tenemos desde la infraestructura hasta las aplicaciones que usamos en el día a día.

Toda esa cadena de valor, Google está invirtiendo en ella y básicamente la controlamos. En el caso chileno, el único y primer centro de datos de América Latina fue creado aquí, fue inaugurado en el 2015 en Quilicura y tuvo algunas expansiones importantes que se culminaron en 2018. Eso nos llevó a invertir 290 millones de dólares.

Pero fuera de eso, la conectividad con el resto del mundo, a través del cable submarino Curie, que es el que conecta California con Valparaíso, es otro ejemplo de la infraestructura. Y este año vamos a recibir el cable Humboldt, que nos conecta básicamente con Australia.

¿Eso qué hace? Eso le da, primero, una condición especial a los usuarios en América Latina, y particularmente en Chile, porque van a gozar de menor latencia, o ya están gozando de menor latencia. Y segundo, nos dio las condiciones perfectas para abrir lo que se llama una Google Cloud región en el 2021. Eso nos prepara para el futuro. Ya el resto es lo que se hace a nivel global y en todos los centros de datos, es potenciar el uso de la inteligencia artificial y también invertir mucho en sustentabilidad.

Con todos estos avances tecnológicos, también vienen las preocupaciones: por ejemplo, el centro de datos tiene también el uso de agua, que obviamente es un tema en todo el mundo y en Chile. ¿Hay una preocupación por ir contrarrestando esos efectos negativos?

—Siempre. De hecho, se abrió en Chile por muchas condiciones climáticas que lo hacían favorable para que fuera autosustentable. Nuestros centros de datos son 1.8 por ciento más eficientes en el uso de energía que el promedio.

Y fuera de eso, cuando se hace un prompt de inteligencia artificial, es importante que sepamos que eso es el equivalente a consumir 9 segundos de ver televisión.

—Es decir, cuando yo le pido a Gemini, le pido a ChatGPT o a Cloude que me empiece a especificar ciertas cosas, y hago mi prompt, eso es estar viendo 9 segundos de tele.

—Eso es 9 segundos de tele y consume menos de unas gotitas de agua. Eso es importante tenerlo en perspectiva, porque la gente está preocupada. Sí, un activo importante para la inteligencia artificial es la energía eléctrica. Pero digamos, en el caso de Gemini, cuando vemos y medimos el prompt y cuánto eso consume, está medido que es aproximadamente 9 segundos.

—Sobre la presencia del cable Curie, el nuevo cable Humboldt que estará listo este 2026 y el centro de datos de Quilicura: ¿Qué hace de Chile un lugar tan especial para todos estos avances? ¿Es por geografía, es por regulaciones, que son amables al trabajo con Google?

—Todo, yo diría todo. Primero un grupo de usuarios muy hambriento, en el buen sentido de la palabra, por adopción de tecnologías, dos, la parte climática y tres, la parte de regulación.

A lo largo de estos 15 años, los diferentes gobiernos que han pasado por Chile han dejado las condiciones para la transformación tecnológica. Esto no es solo con Google, es con la transformación tecnológica del país. Entonces eso hace una combinación muy poderosa.

Peligros y regulaciones de la IA

Ustedes acaban de hacer un evento en Google en Estados Unidos, donde se dijeron cosas muy revolucionarias sobre IA. Primero, qué se le diría a quienes tienen temor de que la inteligencia artificial me va a quitar mi trabajo. ¿Vamos a quedar los humanos obsoletos? ¿Cuáles son las posibilidades que nos está entregando esta revolución?

—A ver, yo creo que la gran ventaja de la inteligencia artificial es que está llegando para quitar el trabajo que la máquina pueda hacer mejor y que los hombres y mujeres podemos liberar ese tiempo para hacer otras cosas mejor, y en donde podemos equivocarnos.

Entonces no es un secreto y no podemos, como se dice en Colombia tapar el sol con dos manos, de que muchas posiciones se van a transformar y van a ser completamente diferentes. Yo, en mi trabajo hoy creo que el 40% se ha transformado. Y habrá algunas posiciones o algunos trabajos que se eliminen, pero se crearán otros.

Siempre me gusta referirme un poco al pasado, cuando llegó el e-commerce y cuando llegó el email, todo el mundo decía ‘se acabó el trabajo de los correos’, y los correos se reinventaron. Hoy son más paquetería que distribución de documentos.

—¿Es subirse o quedarse afuera de la ola?

—Sí, yo diría es el reto para todos nosotros. La inteligencia artificial no es tu competidora. Mi competidor es aquel profesional que la va a saber usar mejor que yo.

—Ustedes también están invirtiendo mucho en que la gente se prepare, la adopte, la use, se entrene.

—Correcto. Ayer anunciamos, por ejemplo, con motivo los 15 años de Google, 15.000 becas para que la gente se capacite con inteligencia artificial.

Esta semana el Papa sacó una encíclica en contra de la inteligencia artificial y cito: dijo que debe “ser desarmada” y habló de “nuevas esclavitudes digitales”.

—A ver, yo me remontaría un poco a nuestra filosofía sobre la inteligencia artificial y todas las tecnologías que nosotros lanzamos. Tenemos un enfoque muy audaz, pero responsable. Nosotros creemos que cualquier tecnología, pero particularmente la inteligencia artificial, va a ser tan importante en la transformación del mundo.

No puede dejar de ser regulada, pero tampoco puede ser regulada sin conocimiento, para que no inhiba la innovación. Entonces hay un marco que todavía está por definir, porque esto toca muchos aspectos de la vida. Pero sí tenemos que ser audaces y responsables.

—En Chile, una de las discusiones que se ha dado es de propiedad intelectual con inteligencia artificial, particularmente por una reforma que estaba proponiendo el gobierno. Es una preocupación acá para creadores, para medios, y más. Desde el punto de vista de Google, cCómo es el derecho de la propiedad intelectual y de los creativos dentro del nuevo mundo de la inteligencia?

—A ver, eso no tiene cuestión, y de hecho si tú ves, nosotros estamos lanzando a través de la misma inteligencia artificial cosas que nos ayuden o que le ayuden al usuario a saber si algo es generado por la inteligencia artificial o no.

Hay una herramienta que se llama SynthID, que un video o una imagen generada por IA, que está marcada con eso, el resto es propiedad intelectual de los autores.

Y eso lo aprendimos y lo hemos visto a lo largo de la historia también de Google con YouTube. El derecho de propiedad intelectual se mantiene.

—La plataforma Google se ha transformado con la IA, porque ahora si uno se mete al buscador ya no te aparece un listado de links, sino que la inteligencia artificial te propone una respuesta. Eso cambia todo. ¿Vamos a llegar un minuto donde solamente la inteligencia artificial hacer tu respuesta a tu pregunta?

—A ver, eso es algo muy lindo que vimos, mucha gente en los medios decía es el fin del buscador. Lo que trajo inteligencia artificial al buscador fue una potencia enorme. Por qué hoy lo que estamos viendo, yo digo la Regla de los 5, el año pasado vimos 5 trillones de búsquedas globales a nivel del buscador.

15% de las búsquedas diarias son nuevas, y las búsquedas ya no son como tú dijiste, para que me dé un enlace. Yo hago búsquedas de más de cinco palabras y eso es lo que estamos viendo, están aumentando para que el buscador, en este caso la inteligencia artificial, de respuestas. Estamos migrando o viendo que el mundo futuro va a ser el mundo agéntico, en donde un agente te resuelve y te quita las fricciones de la vida, pero todavía hay gente que va a querer leer.

Y esa intención cuando la gente busca o establece conversaciones o con lo que se llama AI overviews, o con AI Mode, que es un ambiente más de conversacional; difícil que el humano la capte, porque tú estás haciendo 15 palabras, yo estoy haciendo otras 15 palabras, consultas. Entonces ahí la Inteligencia Artificial viene para darnos esa respuesta.

—¿Dónde está la importancia finalmente de lo humano y dónde va a seguir el valor de lo humano?
¿Cómo van a ser las carreras universitarias en cinco años más, qué van a ir a aprender los jóvenes? Si como tú decías, la Inteligencia Artificial nos va a evitar ciertas cosas básicas y nos hace más simple trabajo, ¿qué es lo que vale ahora y que va a seguir siendo la importancia humana?

—A ver, es una buena pregunta. Esto que estamos teniendo tú y yo, este contexto, no hay forma de que la Inteligencia Artificial la capte. Entonces el papel humano va a ser el pensamiento crítico, el papel de orquestador.

Te voy a dar una cifra que me causó muchísimo impacto. 75% del código generado por Google, dentro de Google en nuestras soluciones, es generado por AI. El 25% es orquestado o controlado por ingenieros.

Entonces un poco esa transformación de las profesiones va a ser la parte emocional, la parte de contexto, la parte crítica, la parte de estrategia. Toda esa parte todavía sigue siendo y obviamente la parte emocional.

—¿Hay algún temor de que en un minuto este crecimiento de la Inteligencia Artificial se nos escape de las manos? Como decían en sus conferencias, de que van a manejarse solas.

—No se nos pueden escapar de las manos. Para eso hay que crear principios fuertes. Y por ejemplo, nosotros tenemos los principios bajo los cuales se gobierna la Inteligencia Artificial en Google.

Hablaba de una época audaz y responsable, pero al final eso se traduce en algo mucho más tangible. Esas tecnologías tienen que ser buenas para la sociedad, no pueden ser usadas para cosas malévolas.
Y tenemos un equipo multidisciplinario dentro de Google que se dedica básicamente a tratar de destruir desde cualquier ángulo -teológico, filosófico, lo que sea- lo que vamos a lanzar para saber que es de una manera responsable.

—Y en las partes positivas de esta revolución. Hay avances en detección de enfermedades, por ejemplo. ¿Qué otros adelantos te han asombrado en estos últimos años de las posibilidades de la inteligencia artificial?

—Sí, creo que un lindo avance que se hizo y le dio el premio Nobel de Química a Demis Hassabis (director ejecutivo de Google DeepMind), fue cómo entender la estructura de una proteína. Este proyecto se llama AlphaFold y va a tener un impacto increíble, porque con eso vamos a poder en el futuro acortar el ciclo para encontrar curas enfermedades.

En Chile particularmente, donde hay incendios, hay muchas inundaciones o hay terremotos, si está la data, vamos a poder dar señales para que la gente se proteja antes de que venga una inundación o de la dirección que está agarrando un incendio forestal.

En el mundo de la sustentabilidad también lo vemos: hay ciudades aquí ya en Chile con el proyecto Greenlight, que básicamente optimiza los semáforos para que los carros paren lo mínimo posible y las emisiones se reduzcan al mínimo.

Como mujer, el índice de cáncer de mama es importante y a través de la inteligencia artificial y la máquina viendo muchísimas imágenes que el humano no puede procesar tan rápido y tiene la probabilidad de error, se puede detectar con un rayo X un índice temprano de cáncer de mama.

Entonces todo eso me entusiasma muchísimo.

Fuente The Clinic