Mónica Rincón por denuncia de violación en la Universidad Cornell: “El foco debe estar en ella y en cómo el sistema le falló”

Ella acepta un trío con dos estudiantes. Alcohol. Universidad de élite en Estados Unidos. Ellos invitan a todos los de un chat a tener sexo gratis con ella. La joven denuncia violación. ¿Quién tiene la culpa?

Sean honestos. Muchos de ustedes pensaron que ella, pensaron: “se expuso”. Y por eso aquí está todo mal.

Acude a la justicia y la Universidad de Cornell: un par de expulsiones y cerrar la fraternidad. ¿Y el fiscal del condado? Nada, halló que no había suficientes pruebas y ¿saben por qué? Porque ni siquiera leyó la declaración entera.

Se habría enterado de que ella cuenta: no estaba en condición de consentir. Que aceptó sexo con dos, no que la golpearan. Que siete la violaron durante horas. El fiscal habría podido ver los mensajes asquerosos que intercambiaron en el chat.

Se me revuelve el estómago. En vez de foco en que la mayoría de los abusos se callan, empiezan con la cantinela de las denuncias falsas que sí existen, pero ni la universidad cree que este sea el caso. O las quejas tipo “no somos todos los hombres así”. POR SUPUESTO QUE NO. Al verdadero hombre, le repele violentar a alguien. Pero el foco debe estar en ella y en cómo el sistema le falló.

Simple: si dices no, es no. Si dices sí y luego no y te fuerzan, es violación. Curada o drogada, no puedes consentir: es violación. Ojalá nos cuidemos, pero no hacerlo no le da derecho a nadie de abusar. Es como si dejo sin llave mi casa y me roban; la culpa es mía.

¿Por qué hay que seguir hablando de esto? Porque no para. Porque hay una CULTURA DE VIOLACIÓN. Porque en Chile y en el mundo se paga para callar violaciones. Porque te dicen “cuida a tu hija” en vez de “educa a tu hijo”. Porque tantas veces, cuando denuncias, no te creen. Porque de la mano con la presunción de inocencia debe ir el trato digno a la denunciante.

Lo dije por el caso La Manada y lo repito. Jauría de cobardes, eso es lo que son.

Fuente: CNN Chile