Carlos Maillet analiza que ante diversos atrasos y cuellos de botella en proyectos de inversión, los dardos han apuntado al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) como uno de los principales organismos donde tienen lugar estas trabas, un asunto que busca resolver el proyecto de Sistema Inteligente de Permisos, presentado hace un año.
En enero se cumplió un año desde que el Gobierno presentó un paquete de reformas cuyo objetivo es reducir la burocracia para la aprobación de proyectos de inversión, la llamada permisología.
Uno de los puntos de discusión durante este año será el futuro del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), organismo a cargo de la conservación del patrimonio y donde ocurren diversos tipos de trabas para la obtención de permisos, lo que suele ralentizar proyectos. Un centro científico en Valparaíso descartado y atrasos en las nuevas líneas de metro son casos emblemáticos recientes de estos inconvenientes que la nueva ley busca corregir.
El arquitecto y ex-director nacional del Servicio de Patrimonio Cultural, Carlos Maillet, afirma que “a pesar de limitaciones administrativas y estructurales, el Consejo ha logrado consolidarse como una institución clave para la memoria colectiva de Chile. Sin embargo, estos desafíos también representan una oportunidad para fortalecer su rol y adaptarse a los tiempos”.
¿Cuáles son las principales críticas que tiene sobre el funcionamiento actual del Consejo de Monumentos Nacionales?
El Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) ha sido un pilar fundamental en la protección del patrimonio de Chile, enfrentando el desafío permanente de equilibrar la conservación del pasado con las demandas del desarrollo contemporáneo. Sin embargo, como toda institución con una tarea tan compleja y trascendental, ha enfrentado críticas relacionadas con su estructura organizacional y sus procedimientos.
Desde una perspectiva histórica, este desafío no es nuevo. Intelectuales como John Ruskin y Eugène Viollet-le-Duc ya discutían en el siglo XIX la tensión entre preservar la autenticidad de los monumentos y adaptarlos a las necesidades actuales. Ruskin defendía la conservación estricta, mientras que Viollet-le-Duc proponía una restauración que revitalizara su estado ideal. El CMN, en su esfuerzo por proteger el patrimonio chileno, debe navegar entre estas dos perspectivas, buscando un equilibrio que contemple las aspiraciones del pasado sin perder de vista las exigencias del presente.
En este sentido, es importante reconocer que la tarea del CMN no es sencilla: preservar el patrimonio implica no solo decisiones técnicas, sino también éticas, culturales y sociales en un contexto de constante transformación global.
¿Cuáles son los puntos de mejora para el CMN? ¿Cuánto de eso se podrá solucionar con las reformas?
Aunque el CMN ya realiza un trabajo invaluable, existen oportunidades para fortalecer su rol y adaptarlo a las necesidades contemporáneas:
- Modernización y eficiencia en procesos: Implementar herramientas tecnológicas y sistemas digitales puede agilizar los trámites administrativos, reduciendo la percepción de burocracia y mejorando la experiencia de los usuarios. Este enfoque permitiría al CMN dedicar más recursos a su misión central que es la protección del patrimonio.
- Descentralización y participación comunitaria: La gestión del patrimonio podría beneficiarse de una mayor descentralización, otorgando un rol más activo a las comunidades locales. Involucrar a las comunidades en la toma de decisiones no solo fortalece el vínculo entre las personas y su patrimonio, sino que también enriquece los procesos con perspectivas diversas y contextuales.
- Enfoque en educación y difusión: Potenciar programas educativos y de sensibilización sobre el valor del patrimonio permitirá que más personas comprendan la importancia de su conservación. Esto puede fomentar una mayor colaboración entre el CMN, las comunidades y otros actores clave.
- Fortalecimiento institucional y recursos: Para cumplir con su misión de manera más eficaz, el CMN requiere mayores recursos humanos, tecnológicos y financieros. Esto incluye mejorar las condiciones laborales de sus funcionarios, garantizar la capacitación continua y asegurar la independencia administrativa para tomar decisiones técnicas y éticas de manera autónoma.
- Equilibrio entre conservación y desarrollo: Es importante que el CMN mantenga un enfoque flexible que permita encontrar soluciones equilibradas entre la conservación del patrimonio y las necesidades de desarrollo público y privado. Este enfoque puede ser facilitado mediante protocolos claros y transparentes.
Cuellos de botella en minería
La minería es una de las industrias que se involucra directamente con el patrimonio, ¿cómo podrían mejorar sus parámetros para entregar información al Consejo y a las comunidades?
La minería, como una de las actividades económicas más relevantes de Chile, tiene un impacto significativo en el patrimonio cultural y natural. Sin embargo, este impacto puede gestionarse mediante un enfoque colaborativo que priorice la sostenibilidad y el respeto mutuo. Algunas propuestas incluyen:
- Evaluaciones de impacto cultural y ambiental: Las empresas mineras podrían realizar estudios integrales que consideren tanto aspectos físicos como culturales, asegurando una gestión responsable del patrimonio. Si bien, existe una estructura adecuada actualmente, la intervención entre distintos ministerios para el efecto final, hace que la experiencia del usuario sea impredecible.
- Fomento de la transparencia y el diálogo: Establecer canales de comunicación claros entre las empresas, las comunidades y el CMN permitirá una mejor comprensión de los desafíos y oportunidades asociados al patrimonio.
- Proyectos de mitigación y compensación: Las empresas podrían contribuir activamente a la conservación mediante la creación de espacios culturales, museos locales o la protección de sitios arqueológico.
El Consejo de Monumentos Nacionales enfrenta una labor monumental: proteger el patrimonio en un contexto de cambio constante. A pesar de los desafíos, su relevancia como custodio de la memoria colectiva de Chile es innegable. Con el apoyo adecuado, tanto en recursos como en colaboración intersectorial, el CMN tiene el potencial de consolidarse como una institución moderna, inclusiva y profundamente conectada con las comunidades.
Se ha mencionado que el CMN ha resultado como un “cuello de botella” para los distintos proyectos, ya sean públicos o privados, ¿de qué manera se puede resolver?
Si bien se ha señalado que el CMN puede actuar como un «cuello de botella» en ciertos proyectos, esto refleja, en gran medida, las complejidades inherentes a su misión. Resolver esta percepción requiere un enfoque colaborativo entre el Consejo, las comunidades y otros sectores involucrados. Algunas medidas clave incluyen:
- Digitalización y transparencia: La modernización tecnológica del CMN permitir mayor claridad y rapidez en los procesos, facilitando la gestión y reduciendo tensiones con los solicitantes.
- Colaboración interdisciplinaria: Incorporar a especialistas de distintas disciplinas y a actores sociales relevantes en los procesos de evaluación y toma de decisiones garantizará una visón integral y equilibrada.
- Diálogo abierto con los sectores productivos: El CMN podría fortalecer su relación con sectores como la construcción y la minería, estableciendo acuerdos que respeten el patrimonio sin frenar el desarrollo económico.