Son 10:30 de la mañana en Seattle y Joaquín Pimentel se prepara para un nuevo día de clases en Bellevue College. El joven de 22 años actualmente cursa el título de administración de empresas, pero comenta que le gustaría cambiarse a una carrera más humanista, como literatura, historia o alguna otra ciencia social. Llegó en 2024 a Estados Unidos: su sueño siempre fue estudiar allá por el básquetbol, su gran pasión. Pero por culpa de una rebelde lesión en su tobillo no puede jugar; y no lo ha hecho en tres largos años.
Hoy en día sigue ligado al deporte, pero desde el borde de la cancha. “Yo llegué y sabía que quería estar apoyando al equipo de básquetbol. Era algo que me interesaba mucho desde antes de pisar Estados Unidos. Me acuerdo que le mandé un mail al entrenador explicándole mi situación y pidiéndole por favor tener el rol que tengo ahora en el equipo, que se llama manager. Pero es más el nombre, soy básicamente el utilero: le doy agua a los jugadores, limpio la cancha cuando me toca, en los entrenamientos manejo el tablero y los tiempos. Ayudo con lo que me toque”, dice.
“Ese es mi cable a tierra y de poder seguir ligado al basket. Las dos horas que entrena el equipo me ayuda a abstraerme un poco de todo y la verdad es que la experiencia ha sido súper positiva. He aprendido mucho; tengo acceso a los videos y a ver cómo hacen el scouting“, recalca.
Joaquín Pimentel sueña con volver a la cancha. Pero después de tres operaciones y largas sesiones de fisioterapia, el dolor persiste y no le permite jugar. Sin embargo, una ventana se abrió este año: el joven contactó a el doctor italiano Sandro Giannini -el profesional que ayudó al histórico jugador de Argentina, Carlos Delfino a volver al básquetbol-, y le dijo que existe la posibilidad de realizar una nueva cirugía, un injerto biológico con alineación estructural, para superar de una vez por todas la lesión.
Pero el alto costo de la operación pone en jaque el sueño de Pimentel de volver a jugar básquetbol: entre el viaje, la estadía y el valor de la cirugía, la suma asciende a $US 20 mil dólares, una cifra que el joven no puede cubrir. Es por ello que lanzó una campaña en gofundme.com para que lo ayuden a volver a las canchas, que, en sus propias palabras, es lo más desea: “Quiero volver a hacer mis actividades del día a día con normalidad. Pero lo que más quiero hacer es volver a jugar básquetbol“.
Toda una vida ligado al básquetbol
Joaquín Pimentel lleva toda una vida ligado al básquetbol. Sus padres son de Ecuador y su papá fue seleccionado. Nació en Chile y creció en Los Ángeles. Y según cuenta, siempre tuvo un balón en las manos. “Mis dos hermanos mayores también jugaban. Yo nací boteando la pelota. Antes de caminar siempre tenía una pelota en las manos”.

A los cinco años son sus primeros recuerdos jugando básquetbol. En primero básico empezó a entrenar en su colegio en Los Ángeles. Y así comenzó su larga historia en la disciplina. En su adolescencia viajaba a Puerto Varas a jugar torneos los fines de semana. Pasó un tiempo por Temuco. Pero a los 15 años dio el gran saltó: llegó a la Sportiva Italiana y ganó todos los torneos en Chile.
“Con mis papás tuvimos que tomar una decisión, porque no me estaba yendo bien en el colegio y era mucho el desgaste de viajar todos los fines de semana. Tenía dos opciones: irme a vivir a Valparaíso, que es donde está el club o me iba a vivir a Argentina con mis hermanos. Justo jugaba un amigo en un club de Buenos Aires y tomé la oportunidad”.
Y agrega: “Me fui con 16 años a jugar al Club Deportivo Social Colegiales. Ahí jugué un año y me cambié a Banco Nación, donde me fue mucho mejor.
Cuando era joven lo llamaron a la preselección. Cuando era mayor de edad tuvo la oportunidad de debutar por Chile en un torneo en Cochabamba pero se canceló. Fue en esos años que comenzó el calvario.
El joven chileno asegura que el fuerte dolor que arrastra en su tobillo no es una situación que tenga un principio y un fin. “Me acuerdo de tener pequeños esguinces en el tobillo pero me vendaba y seguía jugando. Eso pasó más de diez veces. Pero ya llegaba a un punto en el que caminaba y se me iba el pie para afuera. Mi tobillo estaba tan inestable que no se podía mantener firme. Vivía con la lesión todos los días”.
La lesión que cambió su vida y la posibilidad de volver a jugar
Con la imposibilidad de hacer deporte sin molestias, Joaquín Pimentel decidió acudir a distintos profesionales para barajar soluciones. “Después de hacer harta fisioterapia le consulté a tres doctores y consideraron que tenía que hacer una cirugía para reparar los ligamentos exteriores del tobillo”. Eso fue en enero de 2023.
Me operaron pero quedé con mucho dolor y restricción para mover el tobillo. Ese dolor perdura hasta el día de hoy. Luego se intervino dos veces -una artroscopía y una operación para sacarle una placa-, pero no tuvieron éxito.
Entró a la universidad en Buenos Aires pero privilegió su recuperación y volvió a Chile. Se tomó un año y tomó la decisión de estudiar en Estados Unidos. Mandó videos a más de 500 universidades y tres le contestaron. Pero al comunicar de su lesión, el interés se esfumó. “Me costó conseguir esas oportunidades, fue muy frustrante”.
“En el verano de este año viajé a Argentina a verme con otro doctor. Me infiltraron y yo cansado de que me infiltren, decido contactar al doctor Sandro Giannini de Italia. Le mandé mis exámenes y mi historial clínico. Me dijo que mi pie está muy pronado y muy probablemente la primera cirugía no había funcionado bien”.
“Sigo con la ilusión de volver a jugar. Pero me sigue doliendo igual, es bastante frustrante”.
Después de tanto tiempo, Joaquín Pimentel aprendió a vivir con el dolor, pero asegura que es muy difícil. “Todas las personas que me conocen saben que estoy obsesionado con el basket, estar fuera de la cancha me afecta mucho. Trato de no mostrar esa parte de mí pero sufro bastante. Realmente es difícil tener tantas ganas de hacer algo y no poder hacerlo por la fisiología misma. Es complicado”.

Es por ello que la opción de una nueva intervención con el doctor Giannini es una luz de esperanza que podría ser la clave para volver a jugar el deporte que tanto le gusta. “Cuando ya tienes tres cirugías y un historial bastante grande, ninguna operación te garantiza volver a jugar. Pero sabiendo que él ayudó a Carlos Delfino -histórico jugador de la selección argentina- creo que es la mejor chance para que mi tobillo vuelva a estar sano”.
Fuente: The Clinic






