“Esto sí que quema”, comenta exhausto Manuel “Caté” Ibarra apoyado al borde del ring del club de boxeo Team Huaman. En el gran templo ubicado a un costado del Estadio Palestino se respira deporte: está rodeado de gigantografías de leyendas de la disciplina, como Manny Pacquiao, Muhammad Alí, Floyd Mayweather y entre ellas la de Liner Huaman, excampeón nacional amateur, fundador del centro y el coach de “Caté”, que se quita las manoplas de box una vez terminado el intenso entrenamiento.
Es pasado el mediodía en Santiago y el sofocante calor de febrero no es excusa para que el exfutbolista –campeón del Apertura 2004 con Universidad de Chile y medallista olímpico en Sídney 2000–, cumpla con una nueva sesión de box, la disciplina que lo mantiene más activo que nunca a sus 48 años.
“Hoy en día el boxeo me mantiene con mucha vitalidad: tengo tres hijas con las que juego, bailo, corro y disfruto todos los momentos día a día. Lo mejor de esto es que puedo hacer lo que me gusta. Vengo al box y lo hago de buena manera; voy a jugar fútbol y lo hago de buena manera”, recalca Ibarra a The Clinic.

La intensa rutina de “Caté Ibarra”
A “Caté” le faltan horas en el día. Comienza a las 6 de la mañana haciendo clases de acondicionamiento físico en domicilios particulares. Cerca de las 11, pone una pausa al trabajo y se dedica a fortalecer su musculatura en el gimnasio antes de partir a Team Huaman, su segunda casa, donde quema sus últimos cartuchos.
Pero la jornada de “Caté” no termina ahí. En las tardes continúa como profesor en distintos grupos y colegios pero orientado al fútbol, su pasión de toda la vida, para luego partir a los estudios de Picado TV, donde es panelista en el programa A Veces Hablamos de Fútbol –programa que vuelve a fines de febrero–, junto a figuras como Claudio Borghi, Marcelo “Toby” Vega y Daniel Arrieta, entre otros. Su extensa jornada laboral termina a eso de las 12 de la noche.

“Son días intensos. Pero el hecho de poder aprovechar el deporte como lo estoy haciendo ahora es lo que más me ha ayudado. El box tiene esa intensidad que me gusta y me permite estar bastante bien“, sostiene.
Además, por si fuera poco, juega en cinco ligas de fútbol a lo largo de la semana. “Duermo en el auto 20 minutos en algunas paradas. Lo hago porque tengo una hipnosis que me permite dormir ese rato. El café me ha ayudado mucho para después despertar rápidamente”, cuenta entre risas.
Su vínculo con el boxeo
A sus 17 años, cuando “Caté” Ibarra llegó a Santiago desde Coquimbo para jugar en Santiago Morning, conoció a un amigo conocido como el “Chorizo” Acuña, que era entrenador de boxeo en la Federación, a pocos pasos de su casa en Gran Avenida. Fue en esa época que tuvo su primer acercamiento con la disciplina. “Me dijo que era muy bueno el box porque te ayudaba con la coordinación y te sumaba mucho en la parte anaeróbica. Fui a algunos entrenamientos y le fui agarrando el gustito. Siempre lo hice de manera intermitente, porque estaba 100% dedicado a mi carrera como futbolista”.
Pero las lesiones le pasaron la cuenta al exfutbolista: lo operaron cinco veces de la rodilla y se tuvo que retirar a los 33 años. “Prácticamente me marginaron del deporte. Estaba limitado a andar en bicicleta y hacer natación”, afirma.
Y fue en ese minuto donde encontró en el boxeo una alternativa para llevar nuevamente su capacidad física a su máximo potencial. “Dentro de algunos estudios que hice, donde busqué entrenamientos complementarios de buena intensidad, uno de ellos era el boxeo, más todos los ejercicios funcionales que uno va haciendo“, remarca “Caté”.

Ibarra no lo sabía, pero años después el boxeo lo llevaría a competir frente a miles de personas en la cúpula del Parque O’Higgins en una de las peleas preliminares del “Super 4”, instancia donde se disputó el título chileno Súper Welter. Enfrentó a José Arce, en una pelea de tres asaltos, pero que llevó a “Caté” al límite.
“Me desafiaron, así que no pude decir que no. Soy deportista. Y fue una experiencia muy buena. Para ese evento vino el hijo de Muhammed Alí y estuvo Martín Vargas, que en un minuto se puso en mi esquina a darme indicaciones. La adrenalina de estar ahí fue increíble. Lo había vivido en sparrings y en entrenamientos, que son súper intensos. Pero no es lo mismo que vivir una pelea: en un abrir y cerrar de ojos puedes amanecer al otro día”.
Pero para “Caté” el box es más que lanzar y esquivar golpes: “Te da la posibilidad de mantener la calma en los momentos precisos. A veces la pasión le gana a las personas, y son capaces de cualquier cosa en el momento menos indicado. El box te da una pausa, de calmar las cosas y de tener una visión un poco más allá. Para mi vida en general, me ha ayudado muchísimo”.

En línea con sus frecuentes entrenamientos en Team Huaman, “Caté” no descarta volver a pelear en un evento como el del año pasado. Adelanta que, aunque no existen conversaciones cerradas para pelear nuevamente, su vuelta al ring podría darse muy pronto. “Para eso entreno todos los días”, resalta. Para el exfutbolista, no hay desafío que no esté a su alcance.
Su rol como comentarista, el presente del fútbol chileno y el futuro de “Paqui” Meneghini en la U
El 2025 fue un año de nuevos desafíos laborales para “Caté” Ibarra. Uno de ellos fue el formar parte del proyecto de Picado TV en Chile, con fuerte presencia en redes sociales. Ibarra se sumó al programa A Veces Hablamos de Fútbol, donde comparte con rostros de renombre, como el “Bichi” Borghi y el “Toby” Vega, que llevan años de experiencia en pantalla opinando de fútbol.
–La presencia de exfutbolistas en pantalla en distintos programas de fútbol se ha vuelto una tendencia habitual en los últimos años. ¿Cómo has vivido esta nueva faceta como panelista?
–Ha sido muy entretenido, lo empecé a vivir hace cuatro meses. Estoy junto a varios monstruos como el “Bichi” Borghi, el “Toby” Vega, Dani Arrieta y Marcelo Muñoz. Te das cuenta que aprendes mucho con ellos, te informas constantemente de lo que está pasando. Me ha exigido mucho, porque tengo que estar atento a las noticias diarias. Y uno no se puede equivocar porque estás en vivo. Tienes que estar informado. Ha sido una linda experiencia de mucho aprendizaje. Volvemos con todo a fines de febrero.
Que hayan exfutbolistas en los paneles es muy bueno, porque nosotros vemos el fútbol desde otro ámbito. Nosotros sabemos bien lo que se vive en la interna de los camarines. Cuando ves a un futbolista que está cansado, no le salen los pases y lo ves cansado, realmente lo viviste y lo entiendes. Mientras que otros dicen “pero cómo, si entrena todos los días”. Es muy bueno que hayan exfutbolistas porque le da una compensación a la opinión.

–¿Cómo evalúas el presente del fútbol chileno?
–Chile ha tenido un bajón impresionante. Seguimos dependiendo de los jugadores que lograron las hazañas ya pasando muchos años. El recambio no ha sido bueno. Nunca habíamos tenido tantas opciones de clasificar al Mundial y quedamos últimos. Una campaña paupérrima, debe ser la peor de la historia.
Lo veo difícil. No solo hay una baja en los cadetes de categorías Sub 15 a 18, sino que esto viene de la base de los niños. Al niño antiguamente lo dejabas mostrar su talento en las calles, en las escuelas de fútbol lo dejabas ser creativo. Hoy en día los hacen ser mucho más tácticos y bajo un esquema muy cuadrado. Y así se olvidan del talento que puede crear un futbolista. Eso se ha ido perdiendo.
Y también hay un tema de mercado: a los 15 años aparecen representantes que le regalan un par de zapatillas a los niños y ya creen que ganaron muchas cosas. Todo el esfuerzo que hicieron antes queda ahí.
–No tienen visión.
–Claro. No tienen los objetivos bien puestos. Tú ves a los argentinos y a los 15-16 años ya están jugando en el Real Madrid o el Milan. Si pasan por River o Boca les da lo mismo, ellos quieren llegar mucho más allá. La mentalidad es otra. Nosotros tuvimos una generación que nos demostró que se pueden lograr cosas; Vidal, Alexis y Bravo fueron figuras en equipos de talla mundial.
Más encima, si prendes la tele los estadios están vacíos. Si ves un partido en Inglaterra o en España, los estadios están llenos. Me da pena ver partidos donde hay poca gente. Mira la cantidad de gente que fue al partido de Palestino y la U el fin de semana pasada. El fútbol se vuelve monótono, fome. Y eso es culpa de todo ese proceso que se tiene que generar desde antes.
–Justo mencionaste a Universidad de Chile, un club al que le tienes mucho cariño. Me imagino que has estado atento a las primeras fechas. No ha sido un inicio fácil. ¿Cómo has visto el funcionamiento del equipo?
Lo veo difícil. El equipo no ha agarrado el funcionamiento que se esperaba. Hay uno o dos jugadores que son los que destacan habitualmente, pero creo que el funcionamiento se ha perdido. Tenemos que ser honestos y objetivos. Yo soy hincha de la U. Hay jugadores que han perdido su nivel, jugadores de selección. Y es lamentable, porque el equipo venía jugando muy bien y ahora toca Copa Sudamericana, donde el equipo tiene que demostrar. Veo un bajón anímico importante. Va a ser difícil.
El próximo partido –frente a Deportes Limache el domingo a las 20:30 horas– será crucial. Es el encuentro antes del Superclásico y espero que la U pueda repuntar y vencer ese trauma de que las cosas no salen. Tenemos que ver qué pasa. El Superclásico es muy importante.
El Superclásico es la prueba de fuego.
Y además Deportes Limache es el puntero del campeonato. No va a ser un partido sencillo. Estos dos partidos van a ser cruciales. Si no ganamos, creo que hay que hacer cambios radicales.
Su faceta musical
“Caté” Ibarra sorprendió hace algunas semanas al lanzar su primera canción “Se te olvidó”, en colaboración con Kevin Tarres. Pero los que conocen al exfutbolista, saben que su faceta musical viene desde sus tiempos en la selección chilena, hace más de dos décadas. “Ahí quedé como el futbolista cantante”, cuenta.
Ayer, se presentó en el programa de Rodrigo Herrera en el Canal TVR para cantar su primera ranchera.
–¿De dónde nace esta faceta musical? Me imagino que ha sido una etapa muy entretenida para ti
–Yo era de esas personas que solo cantaba en la ducha. Y ojalá que nadie me escuchara. Pero cuando llegué a la selección, pajarito nuevo tenía que cantar. Algunos hacían chistes, pero muy fome. Me acuerdo que la primera vez estaba muy nervioso, aparte el futbolista es pesado, te hace bullying. Empecé a cantar y todos estaban el silencio. Cuando terminé todos gritaron “¡otra, otra!”. Canté todas las olimpiadas, fui como una especie de cábala. Cantaba cumbias, románticos, Garras de Amor, Camilo Sesto. Ahí quedé como el futbolista cantante. Cuando llegué a la U, Héctor Pinto me dice “acá tenemos a Caté, a cantar”. Ahí comencé a vencer el pánico de cantar en público.
Cuando me retiré, me invitó el alcalde de Coquimbo a la Pampilla a cantar frente a mucha gente. Me fue bien. Y me invitaron a Chile, país de talentos, The Voice y canté en la mitad de la cancha del Nacional en un partido de la selección. Hice una mini carrera de cantante y fue muy entretenida. Yo siempre he dicho: que la vergüenza no te impida hacer cosas que te gustan, porque eso te puede abrir puertas el día de mañana.
Fue un proceso muy lindo hasta que saqué esta canción junto a un chico que era el doble de Chayanne. Él me dijo que tenía esta canción, nos juntamos y la sacamos. Créeme que le ha gustado a mucha gente. Nos han invitado a varios programas, pubs y restaurantes. Ojalá se de más a conocer la canción. Ha sido muy entretenido.
–¿Se vienen más temas?
–¡Sí! Muchos productores me han mostrado algunos covers. Lo estoy analizando. A mí siempre me ha gustado lo tropical romántico. Garras de Amor era todo para mí en algún momento. En los camarines también sonaba mucho. Bueno, los tiempos han cambiado. Espero que vaya prendiendo de a poco.
No quiero que la que la vergüenza o el temor me impidan hacer cosas que me gustan. Vivo la experiencia de subirme al escenario, de cantar con harta gente, cosas que antes no me imaginaba. Hoy en día lo disfruto muchísimo.
Fuente The Clinic






