Santiago fue la sede de la primera final latinoamericana del Aurora Tech Award, el premio para startups lideradas por mujeres

Este jueves se llevó a cabo en Santiago la final del Aurora Tech Award, el premio internacional creado por inDrive para startups de tecnología fundadas y lideradas por mujeres. La competencia recibió 3.400 postulaciones de 127 países, un número récord en la historia del concurso.

La importancia de esta convocatoria radica en que solo 2,3% del financiamiento de capital de riesgo se destina a startups fundadas por mujeres, y esta cifra es significativamente menor en los mercados emergentes.

De las diez finalistas de esta versión, ocho eran latinoamericanas, y entre ellas, una chilena. Esta es la sexta edición del evento y es primera vez que se hace en este lado del mundo. Según la directora de Aurora, Isabella Ghassemi-Smith, “América Latina ha sido una de las regiones más activas y de más rápido crecimiento dentro del Aurora Tech Award desde su creación, y ese crecimiento ha continuado año tras año”.

La colombiana Mercedes Bidart obtuvo el primer lugar y el premio Fintech Track Winner con su startup Quipu, una alternativa financiera para conocer el historial de micronegocios y emprendimientos para lograr que “el historial de confianza de la comunidad valga tanto como un puntaje de crédito bancario”.

El segundo lugar fue para Penny Musengu, de Kenia, quien fundó Pesira Technologies Limited, una empresa que busca empoderar a los pequeños productores para que migren desde la agricultura de subsistencia a ser empresarios agrícolas.

Mientras que el tercer lugar lo obtuvo Estefania Abello, quien desde Colombia promueve un ecosistema que ayuda a las empresas a transitar hacia una economía circular mediante el seguimiento, la verificación y la optimización de los flujos de materiales.

Las 3 ganadoras escogidas comparten un financiamiento no diluido de US$ 50.000.

Los obstáculos para las startup femeninas

Aurora ha llevado a cabo una investigación de más de 900 entrevistas a fundadoras de 127 países y admite que aún persisten barreras para las mujeres. Una de ellas, muy presente en Latinoamérica, es el “proxy del cofundador”, donde se requiere de una presencia masculina para validar el negocio.

Por otra parte, la distorsión de evaluación de resultados es otro patrón constante, es decir que emprendimientos liderados por mujeres en áreas como la tecnología educativa o en salud, son sistemáticamente clasificados erróneamente como organizaciones benéficas u ONG en lugar de negocios escalables, independiente de sus métricas reales.

La líder de Aurora cuenta que en América Latina, en comparación con otras regiones, la principal barrera no es el permiso para operar, sino el respeto comercial: “A las fundadoras no se les dice que no pueden dirigir un negocio. Se les dice que el negocio que están dirigiendo no cuenta. Esa es una distorsión específica y corregible, y precisamente para corregirla fue creado Aurora Ventures”.

Catalina Kawas, la chilena seleccionada

Catalina Kawas es la única chilena entre las diez finalistas del concurso, fundadora del emprendimiento DomestikCo. Todo partió cuando en 2020, recibió una demanda del Instituto de Seguridad Laboral (ISL) por el pago incorrecto de cotizaciones de una empleada de uno de sus locales, “¿cómo no existe algo que ayude a los empleadores a hacer bien la pega?”, se preguntó entonces, y ese cuestionamiento dio origen a DomestikCo.

Esta es una plataforma tecnológica que automatiza los procesos legales del empleo doméstico que permite a empleadores generar contratos y otras formalidades de manera simple; consiste en un portal de empleo y en una plataforma de capacitación por WhatsApp para asesorar a las trabajadoras en tiempo real.

En dos años de operación, la startup acumula más de 1.600 usuarios activos y ha contribuido a que el 30% de las trabajadoras registradas acceda a su primer contrato formal. Además, registra más de un millón de dólares procesados en cotizaciones previsionales.

En Chile, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) estima que hay alrededor de 223.000 trabajadoras del hogar, de las cuales 70% se desempeña de manera informal, es decir sin acceso a seguridad social ni cotizaciones para su pensión. “Son mujeres que trabajan y después porque no pueden jubilarse, porque nunca cotizaron y no pueden vivir”, describe Kawas.

La postulación al Aurora fue, según ella misma describe, “la más difícil de todas” las que ha enfrentado. El proceso duró meses y compitió contra startups de Kenia, Uganda, Rusia, Uzbekistán, Chipre y muchos otros países. “De repente digo: no sé por qué gané. Pero ya estar aquí es maravilloso”, relata Kawas.

Recuerda que no había dimensionado la magnitud del evento hasta que se vio en las pantallas de Times Square: “Yo en el momento que subieron eso ahí entendí lo grande que era. Pensé que era IA, y no, ¡fue verdad!”.

Para Kawas, estar entre las finalistas significa antes que nada validación. “Yo creo que impactar monetizando es lo mejor que te puede pasar”, dice, desde una startup que aspira a que la formalidad sea la norma y no la excepción para las millones de mujeres que hacen trabajo doméstico en América Latina.

Fuente The Clinic