La administración Trump avanza en un esfuerzo por revertir décadas de sanciones contra Irán como parte de un acuerdo para terminar la guerra entre ambos países, lo que generó un escenario confuso para gobiernos, bancos y empresas que deben navegar entre nuevas autorizaciones y restricciones aún vigentes.
El memorando de entendimiento de 14 puntos, firmado el 17 de junio por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian, contempla el levantamiento de todas las sanciones estadounidenses según “un calendario acordado”, además de exenciones del Tesoro válidas por 60 días mientras avanzan las negociaciones técnicas. Washington ya autorizó la venta de petróleo y combustibles iraníes, y se comprometió a desbloquear fondos congelados.
Bancos reacios al riesgo y presión de sectores duros
Según Adam Smith, exasesor de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro, las instituciones financieras buscan certeza total antes de operar: “Puede resultar complicado encontrar bancos y otros intermediarios dispuestos a tramitarlas”. El abogado Michael Huneke coincidió en que las entidades financieras suelen mostrar más cautela que sus propios clientes ante este tipo de procesos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que Irán facturará sus ventas de petróleo en dólares estadounidenses, un giro respecto al objetivo histórico de Washington de excluir a Teherán del sistema financiero. Para Chris Kennedy, de Bloomberg Economics, la Licencia General X “no tiene precedentes en cuanto al alivio que ofrece a Irán”, aunque advirtió que depender de exenciones en lugar de nueva legislación complicará a largo plazo el levantamiento permanente de las sanciones.
Persisten además desacuerdos que podrían hacer fracasar el acuerdo, en momentos en que Trump acusó a Irán de violar el alto el fuego y el Mando Central estadounidense lanzó nuevos ataques contra objetivos iraníes.
Fuente CNN Chile






