El destino que tendrán los cuadros de Salvador Allende en caso de que Kast los remueva de La Moneda y la historia detrás de su llegada

Por un lado, la imagen del expresidente Salvador Allende saludando desde unos balcones de La Moneda al iniciar el gobierno de la Unidad Popular, el 4 de noviembre de 1970. Por otro, el mismo balcón, pero destruido luego de ser bombardeado la mañana del 11 de septiembre de 1973, con los agujeros que retratan una reciente ráfaga de disparos.

Esas son las dos escenas que retratan los cuadros ubicados en el denominado “Salón Allende” que se encuentran al interior del Ministerio del Interior, en el primer piso del Palacio de Gobierno. Son las mismas obras creadas por el pintor hiperrealista Guillermo Muñoz Vera, las cuales hoy algunos funcionarios miran con preocupación, ante la próxima llegada de José Antonio Kast.

Dentro de La Moneda se ha instalado una inquietud por el destino de los distintos homenajes al exmandatario, un referente para distintos partidos de la izquierda, ante el rechazo de la derecha hacia su figura y en especial dentro del Partido Republicano en el cual aún milita el presidente electo.

Kast, de hecho, no ha dudado en sostener que “la primera dictadura fue la de Salvador Allende” y ha manifestado que el 11 de septiembre de 1973 “Chile escogió la libertad“, lo que llena de incertidumbre al actual oficialismo sobre el destino de las obras.

Obra donada por el pintor Guillermo Muñoz Vera y la condición con el gobierno de Lagos

En el caso de los cuadros de Allende, estos llegaron a La Moneda en septiembre de 2003, fecha en que se cumplían 30 años del golpe de Estado. Por entonces, el país era liderado por Ricardo Lagos y su ministro del Interior de la época, José Miguel Insulza, veía hacerse realidad una de sus mayores pretensiones: homenajear a Allende a través de unos cuadros. La idea, de hecho, rondaba en la cabeza del hoy senador, que veía difícil que la idea se concretara ante el alto costo de los lienzos.

Sin embargo, en las semanas previas Insulza llegó a un acuerdo con Guillermo Muñoz Vera, pintor que le ofreció retratar dos escenas clave del gobierno de la Unidad Popular, en base a las fotógrafias del artista Luis Poirot. Estas contemplaban el inicio y final de su mandato, con La Moneda atacada por las Fuerzas Armadas en el golpe de Estado. En el camino, en todo caso, se descartó mostrar al exmandatario en una posición combativa.

Según recuerda Insulza, fue Santiago Larraín, entonces director de Asuntos Culturales de la Cancillería quien sugirió pedir esta obra a Muñoz Vera, debido a su prestigio adquirido en más de 20 años de trabajo radicado en España.

La obra sería donada a cambio de una condición: el compromiso de que esta no puede ser sacada del Palacio sin el acuerdo previo del artista. Según relata Insulza, en caso contrario, esta debe “ser entregada a la Fundación Arte y Autores Contemporáneos, la institución que Muñoz creó para formar jóvenes pintres chilenos y latinoamericanos”.

“Muñoz Vera se asegura así de que su Allende no saldrá de La Moneda y podrá ser visto aquí por los chilenos mas allá de cualquier contingencia o coyuntura política”, explica el excanciller.

Insulza, de todos modos, dice confiar en que estos cuadros no serán removidos por la futura administración. Lo sustenta en que los dos últimos gobiernos de derecha, encabezados por Sebastián Piñera, enfrentaron el mismo dilema, pero optaron por mantenerlos.

Así ocurrió con el entonces ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, que entró a La Moneda en 2010. Según el relato de Insulza, el funcionario defendió que los lienzos eran historia y patrimonio, por lo que los mantuvo en su lugar.

Las dudas de Andrés Chadwick en 2018 habrían sido mayores. Sin embargo, el exministro UDI también optó por no realizar cambios y mantener los homenajes a Salvador Allende. “Si bien era crítico de los cuadros, finalmente no los retiró”, dice Insulza.

Las obras de los exministros Tohá, Prats y Letelier, que también generan inquietud sobre su destino

Las dudas sobre el futuro de los cuadros de Allende se extienden a otras tres obras que se encuentran en un salón continuo del Palacio de Gobierno. Se trata de tres retratos de exministros del Interior ligados a la Unidad Popular que fueron asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet.

El primero, de autor desconocido, muestra la imagen de José Tohá González, hijo de la exministra Carolina Tohá, que ejerció en ese cargo entre el 3 de noviembre de 1970 al 22 de enero de 1972. Tras el golpe de Estado, fue llevado a la Isla Dawson, para luego ser asesinado seis meses después. En agosto 2023, la Corte Suprema entregó un título póstumo a su familia, como parte de un acto de reparación por las víctimas de ese período.

El segundo, en tanto, retrata a Carlos Prats González, exministro de Salvador Allende que fue asesinado junto a su esposa Sofía Cuthbert el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires, Argentina. Heliodoro Torrente lo exhibió para la Revista Ercilla, en 1972, en la Residencia de los comandantes en jefe del Ejército.

Mientras, la tercera obra, de autoría de Marcelo Montecino, muestra a Orlando Letelier, quien fue asesinado en 1976, en Wahington DC, mediante un coche bomba colocado por la DINA. Se trata de uno de los escasos atentados llevados a cabo por fuerzas extranjeras dentro de Estados Unidos.

La decisión al menos de la actual administración es dejar cada obra en su lugar y dejar la decisión de su permanencia o no al futuro gobierno de José Antonio Kast.

Fuente The Clinic