Fatiga en la conducción: un ejemplo concreto de riesgo laboral

Expertos advierten que los eventos de alto potencial siguen siendo un desafío en seguridad, impulsando a la industria a adoptar modelos de gestión de riesgos basados en anticipación y análisis de datos.

 

La gran minería ha logrado avances importantes en la reducción de accidentes: según datos de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), el sector registra una tasa de accidentabilidad de 0,9 accidentes por cada 100 trabajadores, muy por debajo del promedio nacional (2,6). 

 

No obstante, los eventos de alto potencial, es decir, aquellos con consecuencias graves o fatales continúan siendo uno de los principales desafíos. Frente a este escenario, expertos coinciden en la necesidad de evolucionar hacia modelos de gestión de riesgos más avanzados. Así lo señaló un reciente artículo publicado en ESG Hoy

 

En la nota, Emilio De Giacomo y Enrique Hernández, socios de Aurys Consulting, sostuvieron que el enfoque tradicional de seguridad ha sido históricamente reactivo, centrado en responder a incidentes una vez ocurridos. Añadieron que hoy el desafío es avanzar hacia una mirada predictiva que permita anticipar escenarios de riesgo antes de que se materialicen.

 

En esa línea, ambos especialistas advirtieron a ESG Hoy que no basta con reforzar controles operacionales, sino que es necesario repensar el sistema completo. Esto implica considerar factores como la cultura organizacional, los procesos y la toma de decisiones, entendiendo que los incidentes no responden únicamente a errores individuales.

 

Fatiga en la conducción: un fenómeno progresivo 

 

De acuerdo con la publicación de ESG Hoy, la fatiga al volante es uno de los ejemplos más claros de estos riesgos invisibles. Se trata de un fenómeno progresivo que afecta la concentración, los tiempos de reacción y la toma de decisiones. “Muchas veces la fatiga no es visible hasta que ocurre un incidente”, advirtió Lorena Oliver, gerenta general de Gauss Control, plataforma chilena basada en IA y modelos predictivos para evitar accidentes viales y laborales.

 

A esto se suman otros factores conductuales, como la distracción por uso de celular o la sobrecarga cognitiva, que pueden aumentar significativamente el nivel de riesgo en operación.

 

Su origen no es únicamente individual -señaló la nota-, sino que responde a cómo se diseñan las operaciones, por ejemplo. “La fatiga depende de cómo se estructuran los turnos, cómo se planifican las tareas y qué tan integrada está la seguridad en la cultura de la empresa”, agregó la ejecutiva.

 

Tecnología para anticipar fallas

 

Lorena Oliver también destacó a ESG Hoy que, pese a la disminución de la accidentabilidad general en la industria, los eventos de alto impacto no han mostrado la misma tendencia a la baja, lo que evidencia brechas en los modelos actuales de gestión.

 

En este contexto, la gestión predictiva de riesgos se posiciona como un eje clave. Según explicaron los expertos a ESG Hoy, este enfoque se basa en el uso de datos -operacionales, tecnológicos y humanos- para identificar patrones, anticipar fallas y tomar decisiones preventivas de forma oportuna.

 

La publicación analizó que el desafío es lograr una integración real entre operación, datos y toma de decisiones, lo que permite no solo identificar riesgos, sino intervenirlos de manera oportuna. “Riesgos como la fatiga no se explican solo desde la operación, sino desde cómo las personas viven su trabajo. Integrar esa dimensión humana sigue siendo una deuda y una gran oportunidad”, planteó Oliver.