Obra del telescopio más grande del planeta queda en pausa tras denuncias laborales en Atacama

Los trabajadores del proyecto de la ESO, cuya construcción está a cargo de las empresas Astaldi y Cimolai, denunciaron precariedad laboral, falta de seguridad y jornadas extremas en un proyecto científico de 400 millones de euros.

La construcción del telescopio más grande del mundo, emplazado en pleno desierto de Atacama, se encuentra completamente suspendida luego de que sus trabajadores iniciaran un paro denunciando graves vulneraciones laborales. La detención de las faenas es total y responde, según acusan los propios obreros, a una acumulación de malas prácticas, humillaciones y precariedad que —afirman— se volvió insostenible. “Esto no es un proyecto científico, es una esclavitud con vista a las estrellas”, señalaron al anunciar públicamente la paralización.

El conflicto se desarrolla en el Cerro Armazones, en la Región de Antofagasta, donde se levanta el European Extremely Large Telescope (E-ELT), infraestructura clave del Observatorio Europeo Austral (ESO). La obra, valorada en 400 millones de euros, está a cargo de un consorcio italiano compuesto por Astaldi y Cimolai, siendo esta última la empresa directamente apuntada por los trabajadores, quienes aseguran que “ya no aguantan más humillaciones”.

Las denuncias se conocieron a través de videos difundidos en redes sociales, especialmente en TikTok, donde los obreros detallan una serie de deficiencias que afectan su día a día en la faena. Entre ellas, la falta de condiciones sanitarias básicas —baños sin agua ni jabón—, sueldos que consideran bajos pese al alto riesgo de las labores y la inexistencia de bonos por trabajos en altura, aun cuando el proyecto se ejecuta a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar.

A esto se suman, según relatan, graves falencias en materia de seguridad laboral. Los trabajadores acusan el uso de equipos en mal estado, como cascos rotos y arneses vencidos, además de caídas frecuentes durante las faenas. También aseguran que se han producido accidentes graves que no habrían sido reportados por la empresa, lo que incrementa la sensación de desprotección al interior del proyecto. Las jornadas, agregan, son extensas y solo contemplan 30 minutos para almorzar, incluso en condiciones climáticas extremas y de sol a sol.

El paro contrasta con la envergadura científica del E-ELT, un proyecto que hasta hace un año destacaba por su rápido avance. Hoy, sin embargo, la obra permanece detenida. La paralización deja al descubierto una tensión difícil de ignorar: mientras el proyecto promete revolucionar la observación del universo, quienes lo construyen denuncian trabajar en condiciones que consideran indignas. En medio del desierto y a gran altura, la crisis laboral ha empañado uno de los hitos científicos más ambiciosos que se desarrollan actualmente en el país.