Pivotes advierte mayores trabas a la inversión verde y cuestiona gestión ambiental del Ejecutivo

En una Carta al Director publicada en Diario Financiero, José Antonio Valenzuela, de Pivotes, criticó los resultados de la gestión del Ministerio del Medio Ambiente, apuntando a mayores plazos de evaluación ambiental y a falencias en la implementación de la Ley SBAP.

La gestión ambiental del actual Gobierno volvió a quedar en el centro del debate tras una Carta al Director publicada en Diario Financiero, en la que José Antonio Valenzuela, director de Incidencia en Pivotes, cuestionó el balance realizado por la ministra del Medio Ambiente respecto del llamado “cambio de cara” del país en materia ambiental.

El texto responde a una entrevista concedida por la ministra al mismo medio, donde afirmó que desde su cartera “le estaban cambiando la cara al país en el cuidado medioambiental”. Según Valenzuela, esa evaluación no se condice con los resultados concretos de la gestión: “En un Gobierno en que el más mínimo avance se califica de ‘hito histórico’, su entrevista mantiene esa autocomplacencia que no se condice con la realidad”, señaló en la carta.

Uno de los principales puntos abordados es el funcionamiento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y su impacto en la inversión. De acuerdo con Valenzuela, lejos de mejorar, los plazos de tramitación se han extendido significativamente en la última década. “Hace 10 años un Estudio de Impacto Ambiental tomaba 562 días corridos, hoy ese plazo casi se duplicó (1.192 días)”, afirmó, cuestionando además el proyecto de reforma al SEIA impulsado por el Ejecutivo.

En esa línea, sostuvo que la iniciativa legal presentada por el ministerio “nunca estuvo a la altura de ese desafío”, agregando que no logró concitar apoyos ni en el mundo ambiental ni en el empresarial.

Otro eje de la crítica apunta a la implementación de la Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). Según el representante de Pivotes, el proceso para definir sitios prioritarios se llevó adelante “de forma apurada y caótica”, sin criterios claros ni procesos participativos adecuados.  

Valenzuela también cuestionó declaraciones posteriores de la ministra, quien afirmó que el proceso se abordaría con mayor tiempo. A juicio del autor de la carta, esa afirmación constituye “prácticamente una confesión de haber hecho mal las cosas en un principio”.

En su conclusión, la carta plantea que el balance general de la gestión ambiental es negativo en términos de conciliación entre crecimiento económico y protección del medio ambiente. “En estos cuatro años se ha vuelto más difícil conciliar crecimiento y protección ambiental, y más lento habilitar la inversión necesaria para reducir nuestras emisiones”, afirmó.

Finalmente, Valenzuela plantea un desafío para la próxima administración, señalando que deberá “asumir la urgencia de generar un sistema que entregue certezas tempranas sin reducir los estándares”, como condición para avanzar simultáneamente en desarrollo económico y objetivos ambientales.